Lance Amstrong se ha declarado culpable, el hombre de los siete tours, el que los celebraba como si lo hubiera conseguido por si solo, ese que se llevó tantos y tantos elogios, que ganó a tantos ciclistas dejándolos secos en las subidas, que levantaba a los aficionados del ciclismo de sus asientos, los comentaristas dejándose la voz, franceses pintándose el cuerpo con su nombre, ese hombre que le ha dado otro palo al deporte y sobre todo al ciclismo.
Con una voz rotunda y serena admitía su dopaje con EPO, transfusiones de sangre y testosterona, en cada uno de sus títulos en la ronda francesa, ya tuvo el valor de subir a una red social una foto con todos los trofeos del tour el día que le declararon dopado y tramposo. Ahora confiesa tranquilo, pero aún hay muchas preguntas que se deben responder, si tiran del hilo podrían aparecer más y más casos...
Es una vergüenza para el deporte mundial que el supuesto "mejor ciclista de la historia" haya caído de esta manera, me uno a la frase del número uno del tenis mundial Novak Djokovic: "Es una vergüenza para el mundo del deporte que existan personas como él".
Con esto se hunde en las profundidades de los tramposos y mentirosos de la historia del deporte, se une a los deportistas que serán recordados para siempre como mitos que nunca existieron.
Lance Amstrong festejando su séptimo Tour de Francia


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