Rafa Nadal, un animal insaciable.
Una rodilla tullida le tuvo apartado de las pistas durante
unos 7 meses, de la competición, de los “Grand Slam”, de las victorias, de
hacernos disfrutar por cada bola que pelea hasta el último centímetro, de cada
pelotazo que recupera, de cada “banana” y de sus passing shot…
Volvió y volvió para ser el mismo, comenzó en el Torneo Viña
del Mar en Chile, en Febrero, donde recuperó sensaciones en la superficie donde
es el Rey, pero perdió contra Ceballos la final, que hizo el partido de su vida. Siguió
en Méjico, con Acapulco donde barrió y se lo llevó de calle, también un torneo
de tierra batida, donde sus rodillas sufren menos y él se mueve como pez en el
agua. Pasó por encima a David Ferrer, pero muy por encima, le endosó un increíble
6-0 6-2 nadie lo pudo parar, con golpes fuertes, al fondo de la pista, ángulos
imposibles...
Rafa se sintió tan agusto que decidió ir al Estados Unidos a
jugar su primer torneo de pista rápida, el Master 1000 de Indians Wells, un reto
mucho mayor, un torneo donde están los mejores del planeta y donde tiene que
estar el tenista español.
Se deshizo del estadounidense Harrison (7-6/6-2), después de
Mayer que no pudo disputar el partido por lesión. La cosa se ponía más
interesante y de mayor grado el reto de Nadal, con Gulbis tuvo algún problema
pero remontó un set y se hizo con el partido (4-6/6-4/7-5). Ahora sí llegaba el
momento de la verdad, Roger Federer era su rival en cuartos de final, una
prueba de fuego para su rodilla, y el resultado fue este (6-4/6-2) al número
dos del mundo. Rafa escusó la derrota humildemente después del partido,
diciendo que Roger tenía problemas en la espalda, aun así, no hubo color bajo
el sol y el calor en la pista azul de Estados Unidos, monopolizó el partido,
muchas pinceladas del manacorí que fue el número uno de la ATP.
Dos gigantes le quedaban por derrumbar, el primero Berdych
en las semifinales, el checo y su saque y volea no fueron rival, (6-4/7-5),
quién le iba a decir que jugaría las tres finales de los tres torneos que
jugase después de su lesión, todo un reto lleno de valor, esfuerzo, garra…
lleno de Rafa Nadal y digno de su nombre.
Juan Martín Del Potro, llegaba a la final tras derrotar al
número 3 y número 1 del mundo, ahora le
tocaba el número 5 en la final, pero que es el mejor y el número uno para todos
nosotros y después de la final, más todavía.
Nadal comenzó arrasando con un 3-0 en el primer set, pero el
argentino empezó a entonarse y a dar rienda suelta a su drive, los botes altos
de las bolas del español le ayudaban para lanzar ataques, con autenticos
pelotazos, remontó el marcador adverso y se llevó el primer asalto, 6-4. Esto
ya lo hemos vivido antes, cuantos partidos y finales ha empezado perdiendo, y
como los acaba sacando adelante, pues este no iba a ser menos.
Pues a la inversa que en el primero, Rafa sufrió pero
remontó el segundo set, y no dio opción a la torre sudamericana, 6-3 en el segundo
para nuestro deportista, muchos golpes ganadores, metiéndose dentro de la
pista, atacando duramente contra Del Potro que no supo aprovechar sus potentes
saques y derechazos, no desmérito de él, si no, el gran esfuerzo de su rival.
Y no solo esto, el tercer set, fue una continuación, passing
shot, buenos primeros saques, mucha movilidad, derechas invertidas… recital
como si de una banda sonora se tratara mientras sumaba puntos y ganaba juegos y
cerraba el set y partido con 6-4.
Este torneo tenía nombre
e iba a ser por tercera vez (2007,2009 y 2013) para uno de los mejores
deportistas de la historia, con un grandísimo afán de superación, un ejemplo a
seguir, una persona con grandes valores tanto como deportista como persona, UN
ANIMAL INSACIABLE que señoras y señores
ya lo tenemos de vuelta y nos va a seguir dando tardes y noches de espectáculo
y alegría.


