Es mi primera publicación, pero tenía el título y el guión perfecto:
DEJA VU
Arropado de la mejor compañía, toda España se paró a las 20:45 para ver a un equipo de futbol, 23 personas dotadas y entrenadas para ser los mejores con el balón en los pies.
No fue el mejor partido, ni el más divertido y entretenido, pero los nervios corrian por nuestros cuerpos desde el pitido inicial. Más pendientes del que teníamos al lado que del partido, para escuchar sus comentarios. Hacía un insoportable calor, pero el liquido no paraba de pasar de mano en mano.
Mientras, en un platillo volante situado en Donetsk, once españoles movían el balón de lado a lado y trenzaban imposibles paredes entre nuestros vecinos los portugueses. Nos acechaba un bicho llamado Cristiano Ronaldo, pero lo domamos con maestría.
Llegaba la prórroga donde tuvimos más ocasiones pero toda España seguía con el corazón en un puño, el tiempo corría y el Dios del Futbol no concedía ningún gol a ninguna de las selecciones. Así se llego a la llamada lotería de los penaltis, donde ya empezamos a sentirnos identificados.
El fallo de Xabi nos hizo pasar un mal trago pero pronto voló “el Santo”, Iker Casillas, que no había aparecido durante el tiempo reglamentario, los jugadores no erraban el lanzamiento e incluso Sergio Ramos invocó a Antonin Panenka y recreó su majestuosa forma de tirar. Cuarta pena máxima para Portugal, y se nos cruzan las imágenes del lanzador Bruno Alves con la de Di Natale (En la Eurocopa 2008), falla el penalti y es aquí donde ocurre el fenómeno, Cesc Fabregas conversa con el balón, lo deja en el punto de lanzamiento y lo ejecuta a la derecha del portero y entonces, “deja vu”.
Explosión de júbilo y sentimientos que significan el pase a la final de la Eurocopa , una generación que quiere hacer historia en un deporte, el deporte Rey, el fútbol.

No hay comentarios:
Publicar un comentario